
anda CONMiGO
De 0 a 100 franquicias en 4 años: nadie crea algo extraordinario desde la clama, yo lo hice desde el caos
En este libro no hablo de temas técnicos sobre el modelo de franquicia de anda CONMiGO, sino comparto cómo cada uno de nosotros podemos hacer de este mundo un lugar mejor. Cada persona que me ha acompañado en este camino ha puesto su grano de arena. Y hoy, humildemente, quisiera aportar el mío a todos aquellos que se puedan sentir identificados: padres y madres de menores con trastornos, emprendedores con la motivación de generar un impacto positivo en la sociedad, profesionales de la salud con vocación de servicio o a cualquier persona que busque una historia real de propósito y superación.
Para los que no me conozcan, en 2016, en Boadilla del Monte, una localidad de Madrid, abrí mi primer centro anda CONMiGO, especializado en terapias para niños con y sin discapacidad, enfocado especialmente a la atención temprana, el retraso madurativo y el autismo. ¿Qué tenía de diferente? Muy sencillo: que las terapias se adaptaban al niño, y no al revés. Es decir, a diferencia de otros centros, nosotros ajustamos los tratamientos a las necesidades individuales de cada uno. Solo el que ha pasado por algo así, puede entender la gran diferencia que esto implica.
Este proyecto no surgió de una idea de negocio, sino de mi propia experiencia como padre. Cuando mi hijo nació con parálisis cerebral, busqué todas las terapias posibles. Encontré grandes profesionales, pero también caos, falta de coordinación, tratamientos inconexos y, a menudo, poco efectivos. Me di cuenta de que lo que realmente hacía falta no eran expertos aislados, sino un espacio integral, seguro y coordinado. Ese fue mi punto de inflexión.
Lo que comenzó como un proyecto personal para ayudar a mi hijo, hoy se ha convertido en una red internacional de más de 100 centros. Hoy, anda CONMiGO ha acompañado a más de 12.000 familias, es decir a más de 22.500 personas, porque cuando una familia pasa por algo similar, no solo es el niño el que necesita ayuda, sino también sus seres queridos que luchan 24/7 con el trastorno de su pequeño. Hoy estamos presentes en España, México, Chile y República Dominicana, generando hasta el momento más de 600 puestos de trabajo de forma directa y muchos más de forma indirecta. Una historia que sigue creciendo y que demuestra que cuando un propósito personal se convierte en colectivo, el impacto no tiene fronteras.