El tratamiento de las anomalías del sistema linfático depende de la gravedad y de la localización de estas, siempre y cuando un equipo médico especializado haya valorado la situación individual de cada paciente y valore los posibles riesgos y beneficios de este. Algunas opciones de tratamiento son:

– Terapia de compresión: Utilizar una prenda ajustada sobre la parte afectada para prevenir el crecimiento de la malformación y el dolor.

– Escleroterapia: proceso mediante el cual se inyecta un medicamento directamente sobre la malformación para disminuir el dolor.

– Terapia de fármacos, mediate los cuales se mejora el flujo linfático y reduce la inflamación

– Cirugía: en determinados casos la extirpación quirúrgica de la malformación

mejora el drenaje linfático